En el mundo corporativo,...
En el mundo corporativo,...
Las conversaciones son el hilo invisible que teje nuestras relaciones y, por ende, nuestras vidas. Cada intercambio, desde los más simples hasta los más cargados de emociones, tiene el potencial de acercarnos o alejarnos de los demás. Sin embargo, ¿cuántas veces dejamos que el miedo al conflicto, la incomodidad o la falta de práctica nos frene a la hora de dialogar? Las conversaciones productivas no se dan de forma mágica; son una elección consciente que exige valentía, autoconocimiento y compromiso.
En nuestro día a día, enfrentamos conversaciones que nos desafían. Ya sea con colegas, amigos o familiares, ciertas conversaciones parecen tocar fibras tan profundas que resulta complicado avanzar sin sentirnos incómodos o vulnerables. Pero, ¿por qué estas interacciones son tan difíciles? Para comprenderlo, debemos analizar tres dimensiones clave: el origen de nuestras diferencias, el peso de nuestras emociones y el impacto en nuestra identidad.
¿Por qué el segundo lugar suele ser el menos deseado en competencias y de qué manera esto se refleja en nuestro lenguaje organizacional?
Algunas habilidades más valoradas por las distintas organizaciones están vinculadas al liderazgo, manejo eficiente del tiempo y comunicación asertiva. Hay una habilidad transversal que implica un gran desafío: estar atentos a la otra persona. Si bien todos podríamos ser capaces de hacerlo, no siempre la predisposición acompaña a la acción.
Por lo general las palabras Inclusión e Integración suelen ser tomadas como sinónimo, la verdad es que ambos términos denotan dos realidades muy distintas en términos de Discapacidad.
Parte de lo que implica vivir y disfrutar del camino, incluye pasar por momentos inciertos, complicados o desafiantes. Todos estos por lo general tienden a ser percibidos como “enemigos” del progreso personal y profesional. Hoy te proponemos dar un giro de 180° a esta percepción y comenzar a verlos como oportunidades de aprendizaje.
Entre las metas o desafíos diarios de cada persona podría estar el de “crecer” un poco más en los distintos ámbitos de la vida. Cada pequeño logro es un paso adelante hacia el propósito, sin embargo, hay un factor fundamental que tiene un rol importante en el proceso: La Actitud.
Ante tantos compromisos y responsabilidades en los que estamos sumidos diariamente, puede ocurrir que olvidemos darnos ese tiempito de conectar con el niño que alguna vez fuimos. ¿Es importante hacerlo? ¡Por supuesto!
Imagínate la siguiente escena: pandemia, restricciones de salidas, se te ocurre activar tu arista culinaria y te pones a cocinar para tus seres queridos. La cocina queda super sucia, con muchos platos por lavar, pisos que limpiar y la única frase que te viene a la mente es…¡Qué bien pasamos!
Donde hay interacción entre personas, se generan vínculos y uno de ellos es La Amistad. En el ámbito profesional, independientemente del tipo de organización y el porte de esta, hay lazos que si se generan de forma genuina pueden impactar positivamente en todo el equipo.
“El no conflicto no puede ser la medida del éxito de una relación”. Esta frase la reflexionamos hace unas semanas con una colega uruguaya con quien trabajamos habilidades blandas. La frase llegó con una fuerza potente a nuestro estómago, como esas emociones que pretenden alertarnos de mensajes importantes.
Días atrás, con el equipo de Mentu celebrábamos la inauguración de las nuevas oficinas. ¿Cambiamos de sede? No. ¿Entonces? Las oficinas que nos habían recibido antes y durante la pandemia hasta principios de este año ya no estaban. ¿De qué manera impactó esto en el equipo? Nos gustaría compartir contigo algunos puntos.
Hace unos días, durante el almuerzo en un reconocido restaurante, uno de los comensales pidió al mozo su reconocida y famosa salsa de ajo. Y todos nos quedamos impactados con la respuesta: “No, ya no hacemos la salsa de ajo. El ayudante de cocina que la hacía ya no trabaja aquí”.
Alguna vez hemos escuchado la frase: “se nota que moja la camiseta por la empresa”. Sin embargo, ¿alguna vez te preguntaste qué implica mojar la camiseta por la organización?
En más de una ocasión hemos escuchado la importancia del aprendizaje constante o del “reaprendizaje”, y el ámbito laboral no está exento de ello. Actualmente estamos atravesando por un momento de cambios constantes y dinámicos en las organizaciones, donde desarrollar este hábito se ha vuelto una necesidad imperante.