Oct 30, 2020 | Pulso clave

Importancia de las conversaciones en el mundo laboral actual.

El contexto laboral actual y el que se está gestando no trae consigo una fórmula mágica para gestionar asertivamente las distintas organizaciones. Implica todo un camino de pruebas, ensayos, errores y mucha resiliencia. Es precisamente en este proceso que se hace vital el puente comunicacional que mantenemos con el talento humano del equipo.

¿Cómo construir algo diferente organizacionalmente que nos entrene y prepare para un futuro que todavía desconocemos?
Pudiera haber infinidad de respuestas, pero, probablemente, todas llevarían intrínsecamente el componente comunicacional: debemos entrenarnos en saber hablar con los demás. Sí, a tener conversaciones productivas, generativas, enriquecidas.

Tiempo atrás, era poco probable que los dueños o gerentes tuvieran que preguntar a los colaboradores cómo llevar adelante las empresas. Esto era visto como debilidad o falta de competencia.
Hoy en día, las organizaciones que trascienden son aquellas que hacen de las conversaciones abiertas y constantes una manera de hacer negocios. Donde el “esto sucede”, “no sé”, “¿qué se te ocurre?”, “¿cómo hacemos?”, “¿qué te parece?” son frases cotidianas que lejos de apartar las miradas y los intereses, hacen que se produzca una sinergia (1+1=3).

¿Cómo fomentamos las conversaciones eficientes? Compartimos algunos puntos en donde desde Mentu nos entrenamos día a día.

1. Poner los juicios en pausa: puede ser uno de los desafíos más importantes. Poder decodificar el mensaje de la persona a la que tengo enfrente y del diálogo que aquí, ahora se está produciendo. Quizás no se pueda eliminar, pero sí poner “en pausa” y hacer conscientes los juicios y subjetividades propios del ser humano.

2. Elegir el momento oportuno: cuando sientas que estás muy alterado/a, claramente no es el momento de sentarte a “conversar”. Como en todas las cosas, el entorno, el momento, las condiciones generales deben ser tenidas en cuenta para que el resultado sea favorable. Caso contrario, es muy válido decir: “En este momento, realmente, no estoy en condiciones de hablar sobre este tema. ¿Podemos coordinar otro día por favor?”.

3. Todo comunica: recordar que ante incongruencia entre lo que se escuche y lo que se vea (palabras, gestos, tonos de voz), el cerebro creerá que lo que ve es más verdadero que lo que escucha.

4. Dos orejas, una lengua: tantas veces escuchamos esto pero realmente, escuchar empáticamente es la clave para evitar muchos malentendidos y para realizar análisis o sugerencias que no se vean cortadas o coartadas por interrupciones indebidas.

5. El poder de las palabras: el inconsciente no distingue, por lo que es mejor limitarse a decir siempre cosas objetivas (o positivas) y nunca negativas (ni en chiste), si lo que se busca en generar un vínculo o relacionamiento armonioso.

6. No hacer suposiciones (De los 4 acuerdos de la sabiduría tolteca): Antes de suponer y sacar conclusiones, siempre es mejor preguntar.

7. No tomar nada personalmente (De los 4 acuerdos de la sabiduría tolteca): En las conversaciones positivas, uno se esfuerza más en darse a entender y construir que en creer que el otro le está haciendo o diciendo algo adrede y personalmente.

Está bueno tener presente que, así como lo expresa una frase: “somos las conversaciones que tenemos”, y por lo tanto las mismas deben llevarse con habilidades humanas, aquellas que a veces se esconden muy por debajo de los títulos, rangos y cargos.

 

Pulsos relacionados

Islas de coherencia en tiempos de caos

Hay una verdad que incomoda, pero libera: el caos no es una anomalía del sistema, es su condición natural. La vida —en lo personal, en lo organizacional, en lo social— tiende a la entropía. Todo, si no es sostenido por intención, se dispersa. Pretender estabilidad...

¿Sos el David de tu Goliat o el Goliat de tu David?

En el mundo corporativo —y, seamos honestos, también en la vida— hay una narrativa que se repite con insistencia: el “problema” como obstáculo, el desafío como carga, la dificultad como algo que hay que esquivar o, en el mejor de los casos, sobrevivir. Pero hay otra...

¿Conectamos o nos vinculamos?

Vivimos en la era de la hiperconectividad. Contactos por todos lados. Redes activas. Mensajes constantes. Directorios llenos. Pero hay una pregunta que incomoda —y que vale la pena hacerse—: ¿realmente estamos vinculados… o solo conectados? Porque no es lo mismo....

Las cuatro hornallas: elegir el fuego que sostiene.

Hay una imagen simple —doméstica, cotidiana, casi invisible— que explica con una claridad brutal uno de los mayores desafíos de la vida profesional y personal: la cocina encendida. Cuatro hornallas. Cuatro fuegos posibles. Cuatro espacios que nos reclaman presencia....

El profesional que las organizaciones necesitan hoy

En los últimos años hemos escuchado con frecuencia hablar de transformación, innovación, cultura organizacional y liderazgo consciente. Son palabras que aparecen en conferencias, documentos estratégicos y conversaciones de pasillo. Sin embargo, en medio de tantas...

En el océano de las generaciones: ¿brechas o puentes?

Estamos viviendo algo inédito en la historia del trabajo. Por primera vez conviven hasta cuatro generaciones dentro de una misma organización. Cuatro formas de entender el esfuerzo. Cuatro maneras de comunicarse. Cuatro ritmos. Cuatro historias. Y una sola cultura...

Frotar la lámpara no es gestionar.

En los últimos años se ha instalado con fuerza un discurso saludable y necesario: las organizaciones deben escuchar. Deben abrir espacios. Deben habilitar la palabra. Deben construir culturas donde las personas puedan expresar lo que sienten, piensan o cuestionan. Ese...

El impostor duda. Procusto castiga.

Dos síndromes distintos que frenan talento… y cómo empezar a desarmarlos. En las organizaciones conviven silencios que pesan más que los gritos. Uno de ellos es el síndrome del impostor. Otro, más peligroso y menos nombrado, es el síndrome de Procusto. Ambos operan en...