Según la agencia estadounidense Standard & Poors, el compromiso del país con su estabilidad macroeconómica y la prudencia fiscal representa un progreso económico. Por ello, mantuvo su calificación soberana en BB con perspectiva estable, a diferencia de varios países de la región.
La entidad destaca que este progreso se volvería más sólido durante los próximos años si se implementan acciones como estabilizar el déficit fiscal, establecer un tope a la deuda pública e imponer restricciones al crecimiento del gasto, además de que se produzca la recuperación del consumo privado hacia fin de año y se mantenga el aumento de los precios de las materias primas.
Por otro lado, los riesgos a considerar son la debilidad de los controles y equilibrios entre las instituciones y la fragilidad política, que limitan la aplicación y la eficacia de las políticas públicas. Así también, la percepción de la corrupción sigue siendo relativamente alta, y el país ocupa una mala posición en los indicadores mundiales de gobernanza, como la eficacia del Gobierno y el estado de derecho.
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