Jun 25, 2021 | Pulso clave

Cómo lograr el equilibrio en el ámbito profesional.

Alguna vez hemos escuchado la frase: “se nota que moja la camiseta por la empresa”. Sin embargo, ¿alguna vez te preguntaste qué implica mojar la camiseta por la organización?

Por lo general la jornada laboral dura entre ocho a diez horas al día, como mínimo en la mayoría de los casos, teniendo en cuenta ese rango de horario ¿es posible que no nos alcance el tiempo para terminar “a hora” la jornada laboral? Conforme a experiencias de nuestros clientes y aliados, tiende a suceder que:

  • “No me alcanza el tiempo, apago incendios en todo momento”.
  • “Quiero adelantar los pendientes de mañana, por eso paso la hora de trabajo”.
  • “Dedico más tiempo a la empresa y con eso demuestro mi compromiso”.

Si bien dedicar el tiempo a las responsabilidades laborales es sumamente importante, lo es también el “parar la pelota” y desviar la atención hacia otras áreas que forman parte de la vida de toda persona.

¿De qué manera podemos reformular nuestra rutina y encontrar el equilibrio justo sin descuidar ningún aspecto de nuestra vida? De acuerdo con nuestra experiencia en Mentu compartimos algunos tips para ser más eficientes durante las horas dedicadas al trabajo:

  1. Ajustar la rutina: organizar las tareas por prioridades, plantear objetivos diarios alcanzables.

  1. Medir y respetar los tiempos: esto nos ayudará a ser más efectivos a la hora de organizar las tareas por prioridad. ¿De qué manera? Utilizando técnicas que colaboren con el objetivo, por ejemplo, la técnica Pomodoro.

  1. Eliminar distracciones: recordar que hay una agenda que cumplir, evitar uso innecesario del teléfono, salvo lo estrictamente importante.

  1. Evaluar la semana: cerrar la semana laboral con una autoevaluación de rendimiento, valorar los objetivos cumplidos y analizar aquellos que quedaron inconclusos para redireccionar la metodología o el enfoque que se les está dando. Que las conclusiones de esta evaluación sean en pos de ir optimizando el tiempo sin descuidar la eficiencia en el desempeño.

  1. Desconectar: los fines de semana son tomados como días de ocio y descanso, para ralentizar el ritmo exigido durante la semana y reponer energías. Aprovechar estos espacios para dedicar a actividades que nos ayuden a relajarnos, es un buen indicio para apagar el “chip laboral” y enfocarnos en el “chip personal”. 

Es bueno recordar que la eficiencia y el compromiso no se miden por la cantidad de horas que estamos sentados frente al monitor de la compu, sino en los “resultados extraordinarios que logremos en tiempos ordinarios”.

 

Pulsos relacionados

Islas de coherencia en tiempos de caos

Hay una verdad que incomoda, pero libera: el caos no es una anomalía del sistema, es su condición natural. La vida —en lo personal, en lo organizacional, en lo social— tiende a la entropía. Todo, si no es sostenido por intención, se dispersa. Pretender estabilidad...

¿Sos el David de tu Goliat o el Goliat de tu David?

En el mundo corporativo —y, seamos honestos, también en la vida— hay una narrativa que se repite con insistencia: el “problema” como obstáculo, el desafío como carga, la dificultad como algo que hay que esquivar o, en el mejor de los casos, sobrevivir. Pero hay otra...

¿Conectamos o nos vinculamos?

Vivimos en la era de la hiperconectividad. Contactos por todos lados. Redes activas. Mensajes constantes. Directorios llenos. Pero hay una pregunta que incomoda —y que vale la pena hacerse—: ¿realmente estamos vinculados… o solo conectados? Porque no es lo mismo....

Las cuatro hornallas: elegir el fuego que sostiene.

Hay una imagen simple —doméstica, cotidiana, casi invisible— que explica con una claridad brutal uno de los mayores desafíos de la vida profesional y personal: la cocina encendida. Cuatro hornallas. Cuatro fuegos posibles. Cuatro espacios que nos reclaman presencia....

El profesional que las organizaciones necesitan hoy

En los últimos años hemos escuchado con frecuencia hablar de transformación, innovación, cultura organizacional y liderazgo consciente. Son palabras que aparecen en conferencias, documentos estratégicos y conversaciones de pasillo. Sin embargo, en medio de tantas...

En el océano de las generaciones: ¿brechas o puentes?

Estamos viviendo algo inédito en la historia del trabajo. Por primera vez conviven hasta cuatro generaciones dentro de una misma organización. Cuatro formas de entender el esfuerzo. Cuatro maneras de comunicarse. Cuatro ritmos. Cuatro historias. Y una sola cultura...

Frotar la lámpara no es gestionar.

En los últimos años se ha instalado con fuerza un discurso saludable y necesario: las organizaciones deben escuchar. Deben abrir espacios. Deben habilitar la palabra. Deben construir culturas donde las personas puedan expresar lo que sienten, piensan o cuestionan. Ese...

El impostor duda. Procusto castiga.

Dos síndromes distintos que frenan talento… y cómo empezar a desarmarlos. En las organizaciones conviven silencios que pesan más que los gritos. Uno de ellos es el síndrome del impostor. Otro, más peligroso y menos nombrado, es el síndrome de Procusto. Ambos operan en...