El Indicador de Sentimiento del Consumidor permite medir cómo los hogares valoran la economía y los cambios financieros, así como también cómo estiman su situación financiera actual y futura, en particular, si están dispuestos a gastar dinero.
Comparando la economía de Estados Unidos (EE.UU.) y la Unión Europea (UE), se observa que, en la primera, los consumidores están más pesimistas sobre el futuro comparando con los europeos.
En EE.UU., la caída del índice en el quinto mes del año se explica por la mayor presión inflacionaria y el alza de las tasas de interés.
En la UE, el índice apenas cambió en mayo, debido a que un ligero aumento del optimismo en los servicios y entre los consumidores compensó una disminución de la confianza en la industria.
La confianza de los consumidores para la segunda mitad del 2022 seguirá condicionada por la elevada inflación y la incertidumbre que representa la Guerra entre Rusia y Ucrania.


