El índice de gestores de compra (PMI) compuesto de S&P Global para Estados Unidos (EE.UU.) registró un valor de 53,3 en marzo, por encima del nivel de 50,1 de febrero.
Este crecimiento refleja principalmente las mejoras en las cadenas de suministro que permitieron a las empresas cumplir con los pedidos pendientes que se habían acumulado durante el aumento de la demanda de post pandemia. No obstante, en los últimos seis meses, los nuevos pedidos mostraron una tendencia a la baja. Por tanto, a menos que mejore la demanda, la manufactura estadounidense tendría dificultades para mantener en los próximos meses el nivel de marzo.
En los servicios, cuyo PMI alcanzó 53,8 puntos, se observan señales alentadoras, aunque existen dudas sobre la resiliencia de la demanda, ya que se enfrenta a la suba de las tasas de interés y a la incertidumbre en el sector financiero. Así, los factores de riesgo para EE.UU. son la posibilidad de que se produzca una escalada de la crisis financiera, la inflación y un crecimiento salarial más rápido.


