La tasa de morosidad del sistema bancario ha venido creciendo en los últimos meses. Así, en febrero de 2023, dicha tasa se ubicó en 3,38%, 0,89 puntos porcentuales (p.p.) más que el mismo mes del 2022, siendo mayor por noveno mes consecutivo en términos interanuales. Esta tasa de retrasos es similar a la de abril del 2020 cuando la actividad era mínima.
El análisis de la morosidad por segmentos de crédito muestra aumentos interanuales de las tasas de todos los segmentos, destacándose el consumo, comercio al por menor, y servicios personales, en los que los créditos con retrasos representan el 6%, 5,9% y 5% de las carteras respectivas.
El panorama económico complejo en el cual otros indicadores de corto plazo tienen desafíos para recuperarse y consolidarse, y en el que se tienen condiciones financieras más duras, habría contribuido al aumento de la morosidad, en particular de los sectores que fueron más afectados durante la pandemia y que continúan con dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras tras el vencimiento de los plazos de gracia.


