Las proyecciones del crecimiento de la región realizadas por el Banco Mundial se ajustaron a 1,5% para finales del corriente año, lo que se explicaría por la limitada actividad ante la demanda externa debilitada, perspectivas que las condiciones financieras continúen duras a nivel global, además de niveles elevados de inflación y situación política interna incierta.
Dentro de los aspectos que condicionarían el crecimiento Latinoamérica y el Caribe se encuentran las tasas elevadas EE.UU. que se asocian efectos adversos en el sistema financiero regional y en la confianza de los agentes económicos.
Las exportaciones de commodities se reducirían debido a la baja de los precios internacionales sumado a la limitada demanda de China. El espacio fiscal restringido, la deuda pública/privada, la política restrictiva y la salida de capitales son otros riesgos presentados por el organismo.
Para enfrentar esta coyuntura, la región debería enfocar sus políticas en el fortalecimiento macroeconómico y realizar inversiones para el crecimiento doméstico.


