En 2024, el 15,67% de la población paraguaya vivía en condiciones de pobreza multidimensional. Aunque se observa un caída respecto al 17,19% del año previo, la magnitud del problema sigue siendo importante.
El indicador revela las desigualdades existentes: mientras en las zonas urbanas la incidencia fue del 6,16%, en las rurales se ubicó en 31,29%, reflejando las mayores carencias que enfrenta esta población.
Las privaciones más frecuentes entre quienes estaban en pobreza multidimensional evidencian sus niveles de precariedad: el 92,47% no aportaba a una caja jubilatoria, lo que expone la informalidad laboral; el 92,33% carecía de un sistema adecuado de recolección de basura y el 58,39% cocinaba con leña o carbón.
Además, estas personas enfrentaban limitaciones en cuanto a acceso a salud y educación: 37,21% no recibió atención médica y 34,13% no completó la educación obligatoria o es analfabeto.
El promedio de carencias que experimentan las personas en pobreza multidimensional fue de 36,42%, lo que muestra la intensidad de su vulnerabilidad.


