Durante el segundo trimestre de 2025, los mercados energéticos mostraron una fuerte volatilidad debido a la creciente incertidumbre global y los conflictos en Oriente Medio.
El precio del crudo Brent cayó de USD 75 a USD 64 por barril entre abril y junio, su nivel más bajo desde 2020, debido a temores de desaceleración económica, menor inversión global y tensiones comerciales.
Sin embargo, tras los ataques entre Israel e Irán de mediados de junio, los precios repuntaron hasta USD.79/barril, para luego cerrar el trimestre en USD.71,4/barril con el anuncio de un alto el fuego.
En paralelo, los márgenes de refinería se mantuvieron cerca de los promedios históricos, con un repunte en el diésel hacia finales de junio por mayores tensiones regionales y una alta demanda europea.
A comienzos del tercer trimestre, los precios volvieron a bajar tras el anuncio de la OPEP+ de aumentar la producción en 547.000 barriles diarios desde septiembre, lo que suma presión bajista ante un contexto de demanda global debilitada.


