La confianza del consumidor estadounidense disminuyó 0,8 puntos en agosto, hasta 89,4, desde los 90,2 puntos registrados en julio, marcando el segundo descenso consecutivo y su nivel más bajo en siete meses.
Sin embargo, el dato mostró una evolución dispar. El Índice de Situación Actual aumentó 6,8 puntos, hasta 121,2, impulsado principalmente por una mejor percepción del mercado laboral: el porcentaje de consumidores que considera que los empleos son abundantes subió de 24,4% a 27,0%. En contraste, el Índice de Expectativas cayó 5,8 puntos, hasta 68,2, reflejando mayor pesimismo sobre las condiciones empresariales, el empleo y los ingresos durante los próximos seis meses.
El deterioro de las expectativas representa una señal de cautela para el consumo y la actividad económica estadounidense, especialmente porque los consumidores enfrentan mayores presiones sobre los precios. Además, las expectativas de inflación a 12 meses aumentaron ligeramente, mientras los elevados precios de los combustibles continúan afectando el poder adquisitivo.


