En septiembre de 2026, la inflación medida a través de la variación interanual del Índice de Precios del Consumidor se ubicó en 1,7%, por debajo del 4,3% registrado en septiembre de 2025.
Las principales presiones al alza provinieron de los combustibles, cuyos precios aumentaron 18,9% interanualmente y aportaron 1,1 puntos porcentuales a la inflación. También destacaron la comida consumida fuera del hogar, con una suba de 10,2%, y la carne vacuna, con 3,4%.
En contraste, se registraron reducciones de precios en huevos (-22,5%), adquisición de automóviles (-14,3%), café (-11,7%), quesos (-9,0%), carne de cerdo (-8,9%) y pastas y arroz (-8,9%). La adquisición de automóviles presentó la mayor incidencia negativa, con -0,6 puntos porcentuales.
La elevada incidencia de los combustibles refleja una mayor exposición a factores externos. Cabe considerar que las tensiones en Medio Oriente podrían mantener elevados los precios internacionales del petróleo y limitar la desaceleración de la inflación local.


