En enero de 2024, Argentina experimentó una inflación mensual de 20,6%, mientras que la inflación interanual alcanzó 254,2%, la cifra más alta en 32 años marcando un inicio desafiante para el Gobierno de Javier Milei.
A pesar de los esfuerzos del gobierno por contener los precios, las liberalizaciones y la depreciación de la moneda han contribuido a que los aumentos hayan impactado en sectores clave como transporte, salud y alimentos cuyos precios tuvieron aumentos de 265,8%, 279,6% y 296,2% interanual, respectivamente, generando una pérdida significativa del poder adquisitivo para los ciudadanos.
La situación económica se ve agravada por la caída de 13% de los salarios registrada en diciembre, llegando a niveles comparables con los de la crisis de 2001.
La alta inflación sumada a la no aprobación de la Ley Ómnibus en el congreso ha profundizado la crisis en el país vecino. Con el Congreso suspendiendo, las sesiones extraordinarias y las reformas en pausa, el futuro de las políticas económicas de Milei permanece con incertidumbre.


