El presidente de Brasil, Lula Da Silva anunció en una entrevista que el sueldo mínimo del país aumentaría de 1.302 reales a 1.320 reales a partir de mayo del corriente año.
El mandatario explicó que se aplicará una nueva regla para el salario mínimo que no solo quedará indexada y se ajustará a la inflación si no también al crecimiento de la economía, alegando que fue el mismo modelo que utilizó durante su primera presidencia.
Así también, comunicó que los empleados que ganen menos de 2.640 reales al mes estarían exentos del impuesto a la renta personal.
Con esta nueva política salarial, el consumidor brasileño podría recuperar parte del poder adquisitivo perdido con la inflación.
Esto podría restar competitividad a Paraguay considerando que Brasil cuenta con una menor inflación por lo que el salario se ajustaría en una menor proporción que el salario de Paraguay. No obstante, las bajas cargas sociales podrían compensar la diferencia.
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