Los compradores de café en Estados Unidos (EE.UU.) están frenando los nuevos acuerdos con Brasil, el mayor productor mundial, tras el anuncio de aranceles por parte de Donald Trump y la entrada en vigor del gravamen del 50% a partir del 6 de agosto.
Según corredores y exportadores, los contratos entre ambos países se han estancado, mientras algunos importadores buscan plazos de envío más largos con la esperanza de que la medida sea temporal.
Brasil provee un tercio del café sin tostar consumido en EE.UU., lo que hace difícil reemplazar sus granos, clave para tostadores y cadenas como Starbucks. Sin embargo, compañías como Zaza Coffee y Gregorys Coffee analizan sustituir parte del suministro con café de Centroamérica, Perú y México.
Los datos comerciales muestran que las exportaciones brasileñas comenzaron a caer desde mayo, con mayor fuerza que en años anteriores, reflejando la cautela de los compradores. Si la tendencia continúa, parte del café brasileño podría desviarse hacia Europa y China, encareciéndose en el mercado estadounidense.


