Paraguay tiene más de 1,5 millones de personas jóvenes que constituyen un segmento clave para el presente y futuro del país. Sin embargo, su realidad educativa y su inserción laboral reflejan desigualdades y desafíos importantes.
La tasa de desempleo juvenil de 10,9% duplica a la del país. Si bien seis de cada diez jóvenes trabajan, perciben un salario promedio de PYG 2.462.583, inferior al salario mínimo legal. Además, existe una brecha de género: las jóvenes mujeres perciben PYG 2.275.191, es decir, 12% menos que los hombres. A esto se suma que solo tres de cada diez aportan a un sistema de jubilación, lo que significa que pocos podrían llegar a la vida adulta mayor con estabilidad de ingresos.
En el ámbito educativo, cuatro de cada diez jóvenes estudian, aunque uno de cada diez no estudia ni trabaja. La mayoría de la población juvenil cuenta entre 7 y 12 años de escolaridad, lo que plantea el reto de ampliar el acceso a niveles superiores de formación. Estos datos muestran que la juventud paraguaya combina potencial con desafíos estructurales que requieren políticas inclusivas y sostenibles.


