América Latina y el Caribe inicia 2026 con un panorama económico moderado, según el informe de perspectivas regionales. Se proyecta un crecimiento del PIB de 2,1 %, inferior al 2,4 % registrado en 2025, lo que mantiene a la región entre las de menor dinamismo global. El consumo privado continúa siendo el principal motor, mientras la inversión permanece débil debido a la incertidumbre y condiciones financieras restrictivas.
El contexto internacional presenta riesgos y oportunidades. Aunque los aranceles han sido menores a lo esperado, persiste la volatilidad, especialmente por tensiones en Medio Oriente que podrían afectar los precios de la energía y la inflación. A su vez, la transición energética abre oportunidades para la región, dada su riqueza en minerales críticos.
A nivel interno, destacan diferencias entre países: Paraguay y algunas economías de Centroamérica muestran mayor dinamismo, mientras Brasil y México enfrentan desaceleración. El informe subraya la necesidad de reformas estructurales, mayor inversión y fortalecimiento institucional para impulsar el crecimiento sostenible


