Sep 4, 2020 | Pulso clave

El valor de la cultura organizacional en tiempos de pruebas.

Los cambios abruptos por los que estamos atravesando y que surgieron en respuesta al Covid19, generaron mucha incertidumbre y temor en los líderes de las distintas organizaciones, la mayoría ha tomado esta realidad como un estimulante para lograr la reinvención y seguir a flote.
¿Cómo? Impulsando la cultura organizacional.

El mayor desafío que los líderes y colaboradores deben enfrentar en este contexto de pandemia es el de conectar más allá de las responsabilidades laborales. Estrechar ese vínculo con el ser humano que está detrás de ese perfil profesional que forma parte del equipo. “Re-conocerse”, saber qué les mueve o inspira. Es la manera de profundizar el sentido de pertenencia, sentir un orgullo por la marca e ir fortaleciendo la cultura de la organización.

¿Cómo logramos impulsar la cultura de nuestra organización?

Compartimos contigo algunos tips que podrían ayudar a lograrlo:

1. Compromiso y liderazgo coherente: para un equipo es sumamente importante ver que su referente tenga un discurso real y genuino que vaya de la mano con las acciones que emprende diariamente.

2. Hablar de las oportunidades de mejora: en el ambiente laboral es común tener que lidiar con problemas o molestias inesperados, lo ideal es que en la organización se cuente con un espacio donde se puedan hablar de los mismos, no para buscar culpables sino para hallar juntos las soluciones adecuadas y concretas.

3. ¿Hay errores? Feedback a tiempo: ante los menores indicios de entregables con errores o comportamientos inadecuados, es importante que sean manifestados a tiempo y en forma. El feedback debe ser algo asiduo e integrado a la cotidianeidad del
equipo.

4. Fomentar la autonomía: cada equipo tiene su proceso y tiempo para lograr una transformación. Nadie mejor que el líder para saber cuándo y a quién comenzar a delegar tareas confiando en que serán realizadas óptimamente. Esto es clave para el desarrollo e incremento del rendimiento personal y profesional de quienes forman parte del grupo de trabajo.

5. Diversidad en el equipo: un equipo bien conformado, fortalecido y capaz es aquel que está integrado de distintas habilidades, personalidades, expectativas e intereses. La diversidad es el puente que une a todo el grupo de trabajo. Distintos puntos de vista ayudan a encontrar mayores y mejores alternativas en la oficina. En Mentu tenemos la convicción de que diferencia no es divergencia.

Ser el reflejo de lo que se es y lo que se persigue como organización es la clave para que la cultura se desarrolle, crezca y permanezca. No hay cultura organizacional superior o inferior, solo distinta. Después de todo, como dijo Kaith Davies alguna vez: “Las organizaciones al igual que las huellas digitales, son siempre singulares”.

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