Las intervenciones del Estado para mitigar los efectos de la crisis sanitaria han contribuido a que el balance operativo o ahorro fiscal a octubre equivaliera a -1,8% del Producto Interno Bruto (PIB), imposibilitando cubrir las inversiones con el esfuerzo propio y conduciendo a que el déficit fiscal ascendiera a USD. 1.441 millones, cifra que representa el -4,3% del PIB.
El resultado operativo negativo se debe en parte a la reducción de 6,8% en los ingresos, en la que incidieron tanto la escasa actividad, que se tradujo en una disminución de 8,2% de la recaudación tributaria, como la merma de los royalties y compensaciones de Itaipú y Yacyretá, que significó 8,9% menos de “otros ingresos”.
Por su parte, los gastos acumulados se incrementaron 14%, lo que se explicaría por el crecimiento de 6,3% en las remuneraciones, principalmente en fuerzas públicas y contrataciones de personal de blanco, así como por el aumento de 61,3% en las prestaciones sociales. Así, considerando que la atención a los sectores más afectados continuaría, es necesario reestructurar el gasto para volverlo más eficiente.
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