Un informe reciente del Banco Mundial señala que el indicador de pobreza de aprendizaje, es decir: la proporción de niños que no son capaces de leer y entender un texto simple al final de la primaria podría aumentar de 51% a 62,5% en América Latina y el Caribe (ALC), lo que significa 7,6 millones de niños y niñas más en esa situación. Así también, la proporción de jóvenes del primer ciclo de secundaria debajo del nivel mínimo de rendimiento aumentaría de 55% a 71%.
Por su parte, el FMI alerta sobre el avance de la desigualdad a nivel general debido a la Covid-19, y en la educación en particular. El organismo estima que 6 millones de niños y niñas de economías emergentes y en desarrollo podrían abandonar la escuela en el 2021, profundizando la desigualdad.
Recuperar lo perdido y proteger el capital humano requiere de políticas y financiamiento adecuados, uso eficiente y transparente de los recursos, preparar a los sistemas educativos para las diferentes modalidades de enseñanza, garantizar la cobertura de internet a grupos vulnerables, adoptar protocolos en escuelas, capacitar y vacunar a los docentes, entre otras.

