Luego del quiebre del Sillicon Valley Bank (SVB), se dio una mejora momentánea de los mercados lo que se debería a que las cifras de inflación en EE.UU fueron las esperadas y a las declaraciones de las autoridades sobre la recuperación de los depósitos.
Sin embargo, posteriormente las acciones del banco Credit Suisse, uno de los principales bancos en Suiza y en Europa presentaron caídas en más de 25%, planteando un nuevo riesgo sobre el sistema bancario.
El Credit Suisse acumula 5 trimestres de pérdidas y el principal accionista, el saudí SNB anunció que no estaba en sus planes inyectar fondos a la entidad financiera para apuntalar su estabilidad, generando una especie de efecto contagio en los principales índices bursátiles en Europa y el mundo.
Atendiendo lo mencionado anteriormente y con el afán de disipar la incertidumbre, el Banco Central de Suiza y a la autoridad Suiza Supervisora del Mercado Financiero (Finma) anunciaron que de ser necesario y considerando la importancia sistémica del banco, se podría acceder a la liquidez del banco central suizo.

