En medio de la incertidumbre financiera el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó su informe macroeconómico anual en el que señala que en los mercados emergentes a los periodos de alta inflación y elevadas tasas de interés, suelen seguir etapas de estrés financieros. Esto se debería a que altas tasas traen consigo flujos de capitales volátiles, y por tanto riesgo para el financiamiento de la cuenta corriente.
En este contexto, el organismo menciona que se requiere la consolidación de las cuentas fiscales en América Latina atendiendo que las mismas aportan al fortalecimiento de la posición externa de la región cuya deuda representó el 64% del PIB en 2022, siendo el rango prudencial de entre 46% y 55%.
Considerando lo anterior, el BID espera que el crecimiento latinoamericano sea de 1% en el corriente, una desaceleración debida en parte a la necesidad de controlar la inflación y a la debilidad de la demanda global. Para el 2024, proyecta un crecimiento de 1,9% condicionado a que Estados Unidos evite la recesión en el corriente, la inflación global tienda a la baja y se apliquen las políticas apropiadas y sincronizadas.


