Si bien en el año 2025 el gasto público total de América Latina se moderó y los ingresos fiscales aumentaron levemente en la región permitiendo que el balance primario (ingresos – gastos) se equilibre y la relación del déficit gobal con el Producto Interno Bruto (PIB se reduzca 0,4 puntos porcentuales hasta 2,9%, la deuda publica de la región representó una mayor proporción del PIB: 52,3% vs 51,9% del 2024.
La persistente brecha entre ingresos y gastos totales sigue representando una fuente de vulnerabilidad para la región. Esto se hace más evidente en un contexto internacional con condiciones poco favorables en los mercados financieros, en los que se espera un deterioro en 2026 debido, en parte, a los impactos potenciales del conflicto bélico en la región de Oriente Medio.


