El Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) de Brasil registró una variación de -0,32% en agosto, por debajo del 0,07 registrado en julio. Con este comportamiento, la inflación acumulada durante los primeros ocho meses del año alcanzó el 3,1%, mientras que la variación acumulada en los últimos 12 meses se ubicó en 4,2%.
La caída mensual estuvo explicada principalmente por el grupo de vivienda, que presentó una variación negativa de 1,9% de sus precios, debido a la reducción en las tarifas de electricidad residencial. Así también se observaron disminuciones en algunos precios de alimentos y bebidas, contribuyendo al resultado general. En contraste, otros grupos de bienes y servicios registraron incrementos, destacándose los gastos personales con 1,3%,.
El resultado evidencia una moderación de las presiones inflacionarias en el corto plazo. Sin embargo, la inflación acumulada en 12 meses continúa elevada, por lo que la evolución de los precios seguirá siendo un factor relevante para las decisiones de política monetaria.


