Según la Fundación Getulio Vargas (FGV) el Índice de Confianza del Consumidor brasilero en el penúltimo mes del año cayó 3,3 puntos y se sitúa en 85,3 puntos, su nivel más bajo desde agosto.
Dicho índice se contrae por segundo mes consecutivo, lo que según la FGV puede deberse al efecto de la suspensión de las transferencias, por lo que los consumidores de bajos ingresos vuelven a sentirse menos satisfechos con su condición actual y bajan sus expectativas futuras.
Se destaca que, pese a las mejoras en las perspectivas de inflación y en el mercado laboral, hay un aumento del pesimismo sobre las finanzas familiares. Si bien aún queda espacio para que el consumo de las familias con mayor poder adquisitivo se incremente, dadas las condiciones macroeconómicas, resulta difícil sostener dicho nivel en el tiempo.
El índice deja en evidencia como las familias con menor poder adquisitivo se encuentran más expuestas a los efectos de la inflación. El sostenimiento de políticas vinculadas dependería del margen fiscal del país.


