El gobierno de Estados Unidos enfrenta una creciente presión fiscal tras la publicación de sus estados financieros de 2025, que revelan un fuerte desequilibrio entre activos y pasivos. El país registra unos USD 6 billones en activos frente a USD 48 billones en pasivos, sin incluir compromisos futuros como Seguridad Social y Medicare.
Si se consideran estas obligaciones no financiadas, la carga total superaría los 136 billones de dólares, equivalente a varias veces el PIB anual. Además, la deuda continúa en aumento, superando los USD 39 billones, mientras que el gasto en intereses ya supera al presupuesto de defensa.
Expertos advierten que, aunque la economía muestra indicadores sólidos como el bajo desempleo y mercados financieros estables, existen riesgos que podrían agravar la situación, como tensiones geopolíticas o presiones inflacionarias.
En este contexto, crece el apoyo a iniciativas como la creación de una comisión fiscal bipartidista y reformas para imponer disciplina presupuestaria a largo plazo.


