Las empresas familiares...
Las empresas familiares...
Con la finalización del curso Fortalecimiento de Directorios, el pasado 23 de octubre, en MENTU reflexionamos sobre el papel que desempeñan los Directorios en el crecimiento y sostenibilidad de las empresas.
La quinta edición del retiro Mentu ha sido una experiencia profundamente enriquecedora, un espacio donde hemos podido detenernos, mirarnos entre nosotros y reconocernos como equipo. Cada uno de los que formamos parte de Mentu trae consigo cualidades únicas y fortalezas invaluables que, cuando se suman, forman una sinergia que nos impulsa hacia adelante. Este retiro nos permitió recordar cuán importante es valorarnos mutuamente y comprender que cada uno de nosotros es una pieza esencial de este engranaje llamado Mentu.
En un mundo donde las crisis ambientales y sociales se hacen cada vez más evidentes, las Empresas B emergen como una luz de esperanza. Estas organizaciones no solo buscan maximizar las ganancias, sino que también están comprometidas con generar un impacto positivo tanto en la sociedad como en el medio ambiente. Este compromiso es el núcleo del modelo de negocio de las Empresas B, que se basa en el principio del «triple impacto»: beneficiar a las personas, al planeta y a la prosperidad.
El contexto laboral actual y el que se está gestando no trae consigo una fórmula mágica para gestionar asertivamente las distintas organizaciones. Implica todo un camino de pruebas, ensayos, errores y mucha resiliencia. Es precisamente en este proceso que se hace vital el puente comunicacional que mantenemos con el talento humano del equipo.
Para cumplir con las responsabilidades profesionales sin descuidar las personales, en la actualidad se ha vuelto una necesidad imperiosa gestionar de manera eficiente el tiempo con el que se dispone a lo largo del día.
Toda organización precisa contar con un sistema de principios que sirvan de brújula al momento de tomar decisiones y ejecutar acciones que impacten en el equipo, pudiendo afectar distintos aspectos de la dinámica y cultura de la empresa. Esos principios son las llamadas: políticas organizacionales.
En más de una ocasión hemos escuchado la frase: ¡este año pasó muy rápido! Prácticamente sin darnos cuenta hemos llegado al último trimestre del 2020. Algo que nos ha quedado bastante claro es que nada volverá a ser como antes de la pandemia, y este cambio no tiene porqué ser negativo, al contrario, es un puente que nos conecta con facetas, saberes, historias y personas que nos han regalado una enseñanza, una oportunidad de crecer.
Actualmente Paraguay se ve afectado por una gran cantidad de incendios, estos eventos son recurrentes en esta época del año, y se ven aumentados por la situación de sequía. Además, también influye la variabilidad del clima (vientos, precipitaciones escasas y altas temperaturas) y otros factores ajenos al clima, atribuidos principalmente a la acción humana.
El Banco Mundial elabora periódicamente el índice de capital humano (HCI por sus siglas en inglés) que es una medida unificada que utilizan los países del mundo para conocer en qué condiciones se encuentran en materia de capital humano y, de esa manera poder contribuir al aumento y mejora de las inversiones en las personas, cuyo fin último es el de lograr mayor equidad para todos. ¿De qué manera esto afecta a la gestión de personas en tu organización?
Dando continuidad al Pulso clave de la semana pasada, donde nos manifestaron interés sobre conocer un poco más sobre People Analytics, hoy hablaremos sobre algunos indicadores clave referentes a: conocer la situación actual de los colaboradores, predecir escenarios futuros y tomar decisiones estratégicas de forma acertada.
En general se suele relacionar el análisis de datos y Big Data a áreas del negocio dentro de las organizaciones, como: marketing, comercial e inclusive producción. Sin embargo, esta revolución tecnológica y análisis de datos debe ir de la mano también con la gestión de personas.
Los cambios abruptos por los que estamos atravesando y que surgieron en respuesta al Covid19, generaron mucha incertidumbre y temor en los líderes de las distintas organizaciones, la mayoría ha tomado esta realidad como un estimulante para lograr la reinvención y seguir a flote.
¿Cómo? Impulsando la cultura organizacional.
¿Te preguntaste alguna vez quién fue el responsable de impulsar de manera acelerada la transformación digital de tu organización? Ante esta pregunta se esperan respuestas como: el director, el gerente o similar. Desde que el contexto de “nueva normalidad” hizo acto de presencia en el mundo, el mayor responsable de este cambio ha sido el Covid19. Las organizaciones están cambiando a una metodología ágil y flexible porque se ha convertido en la opción más acertada para innovar y resistir.
¿A quién no le pasó sentir un día que llegó a su límite, con ganas de dejar de insistir con un proyecto, un informe o un vínculo interpersonal? Esos momentos “poco felices” forman parte de la vida misma y ponen a prueba nuestra capacidad de enfocarnos en lo realmente importante: nuestra actitud y la oportunidad de aprender algo nuevo.
Un colaborador con buen rendimiento puede sumar mucho a las metas de la organización, y para llegar a ello entran en juego varios factores que propician que el mismo se sienta valorado, motivado y con ganas de seguir formando parte del equipo de trabajo y de los proyectos de la empresa. ¿Cuáles son esos factores que influyen positivamente en el talento humano? Uno de los más importantes es el seguimiento que el líder pudiera realizar a su desempeño. Nada hay más incómodo que formar parte de un equipo donde no están definidos ni el norte, ni los objetivos y mucho menos el grado de crecimiento que se llegará a alcanzar.