En un comunicado, la...
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En el marco de la eliminación progresiva del papel en las operaciones de venta de productos, se está poniendo énfasis en las oportunidades que se abren para avanzar hacia una mayor formalización de la actividad económica del país. Una iniciativa en conjunto entre los...
EN CONTEXTO DE MAYOR CAUTELA A NIVEL PAÍS La demanda de financiamiento y el ahorro depositado en las entidades bancarias del Paraguay mantienen un dinamismo creciente, similar al del cierre del 2024, según registros del Banco Central del Paraguay (BCP) a febrero del...
Este mes de abril, las empresas y organizaciones deberán liquidar el pago correspondiente al IRE del 2024, según el calendario perpetuo de vencimientos de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), remarcaron desde la institución. En marzo, el ente recaudó...
Cuando planificamos y fijamos metas u objetivos para nuestras organizaciones, una de las premisas es que conocemos los posibles escenarios futuros (o al menos hacemos un modelo de predicción sobre ellos). Sin embargo, existe un sin fin de variables que están fuera de nuestro alcance, como los tres ajustes de combustibles en el primer semestre de este año, o el paro de camioneros que aún espera un desenlace.
Por lo general las organizaciones establecen objetivos, misión, visión, valores y todo queda genial. ¡Perfecto! Fin de la historia.
Nos gustaría contarte “un secreto a voces”, esa misión y visión no se cumplen por sí solos.
Se preguntarán, ¿porqué el propósito es algo tan importante? La respuesta
es sencilla, simplemente porque tiene que ver en todo lo que uno hace en
el día a día. Y, si uno no tiene claro su propósito, pues estará haciendo las
cosas sin sentido y probablemente cueste el doble el llegar a una meta
propuesta.
Probablemente no se pueda saber qué es lo que va a pasar mañana, en 5 o en 10 años, entonces: ¿por qué se plantea algo vinculado a “Escenarios futuros»?, es porque aunque no se pueda conocer con certeza, sí se puede planear con inteligencia. El futuro no es algo se prevé, sino que se construye.
En una era disruptiva como estamos viviendo, pareciera que todos están en busca de innovar, lo cual está bien porque es lo que lleva al éxito a muchos negocios. Sin embargo, la gran pregunta es: ¿cómo lo hacen? y dentro de todo, ¿cómo se destacan si todos apuntan a lo mismo?
Para lograr una buena estrategia, hay que pensar estratégicamente y, para pensar estratégicamente se requiere tener una mente abierta, llena de supuestos y una visión clara y creativa.
Es cierto, se puede tener una mente abierta, llenar todos los requisitos y pensar estratégicamente. Sin embargo, se trata no solo de pensarlo sino también de desarrollar las habilidades y demostrarlo.
Empresarios que utilizan el instrumento de planificación estratégica como herramienta de organización, se preguntan acerca de la importancia del “propósito” como declaración que guíe a su gestión.
La intención de sobresalir en el mercado, muchas veces, lleva a las organizaciones a tener ideas sobre estrategias que no son estrategias y a su vez, tomar decisiones que por el momento pareciera que benefician a la compañía, sin embargo, se convierten en actos que sólo dificultan el buen desenvolvimiento de la organización y hasta que uno no se percata de lo mencionado, no logra avanzar.
Hace poco más de cuatro meses se destacó en un pulso de negocios de que “Muchas estrategias no son estrategias”. En esta entrega, se busca ampliar esta reflexión, puesto que se está terminando el primer mes del último trimestre del año. Algunas de las grandes interrogantes quizás sean: ¿Cómo estoy sobrellevando toda esta situación actual? ¿De qué manera debo encarar lo que queda del trimestre y del próximo año?
La pandemia del COVID-19 ha generado uno de los peores escenarios a nivel mundial, influyó a rescatar grandes oportunidades y obliga a adaptarse a una nueva forma de vida. Asimismo, genera la posibilidad de plantear desafíos en donde no solo está involucrado la gerencia sino también colaboradores y el entorno de cada uno. Esto implica que cada organización deba someterse a una ola de acciones para sobrevivir hasta una reactivación económica total y poder resurgir de la mejor manera posible.
Pues no lo hacemos, estimamos con la información que tenemos, reducimos el riesgo en la toma de decisiones, manejando el riesgo, no evitándolo, y esa es la gran tarea que los ejecutivos de hoy tienen para planear algo tan incierto como lo será el 2021.
La situación de alarma del COVID-19 ha incentivado a las empresas, personas y aún más a los jóvenes a buscar soluciones para una situación en la cual nunca antes imaginamos. Ha creado nuevos escenarios en donde la necesidad, creatividad, sueños y motivaciones se juntaron entre sí obligando a que la mayoría se reinvente y junto a la fuerza de voluntad puedan crear y potenciar sus ideas personales. ¿Y puede ser el 2020 un buen año para emprender?