La desigualdad de ingresos entre los sectores formales e informales ha amentado en pandemia, el promedio del salario informal representa el 41,2% del promedio del sector formal.
Desagregando la brecha se destaca que en la zona urbana el promedio de ingreso del sector formal es 56,9% superior al del sector informal, mientras que zonas rurales la diferencia es de 61,9%.
Con relación al género, los hombres en el sector formal reciben 53,9% más que los del sector informal y las mujeres del sector formal 65,6% más que las mujeres del sector informal.
Dichas desigualdades dejan en evidencia la dificultad del sistema productivo para generar suficientes empleos formales, lo que termina repercutiendo en la calidad de vida de los individuos que buscan una fuente de ingreso en la informalidad.
Para reducir las desigualdades salariales es importante la aplicación de políticas públicas que faciliten la formalización de empresas, protejan a los empleados y eleven su nivel de ingreso.


