Según las cifras de la Fundación Getulio Vargas (FGV), la confianza del consumidor brasileño comenzó el año en declive, ya que el indicador bajó 1,4 puntos de diciembre a enero, hasta 74,1.
La caída se explica por el aumento del pesimismo con relación a los próximos meses, mientras tanto, la evaluación sobre la situación actual presentó una leve mejora.
Según el organismo, la relativa satisfacción con la situación actual en enero puede ser pasajera, ya que hay mucha incertidumbre sobre la evolución del endeudamiento de las familias de bajos recursos. En ese sentido, el cambio de este escenario relativamente negativo seguirá en función de la recuperación del mercado laboral, el control de la inflación y la reducción de la incertidumbre, en un año que comienza con el brote de Ômicron y Gripe y termina con las elecciones.
Si la confianza disminuye en los próximos meses, ello impactará negativamente en la decisión de compra de los brasileños, lo que repercutiría en las ventas en ciudades paraguayas fronterizas con el Brasil.


