El Banco Mundial corrigió a la baja su previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto de la segunda economía del mundo hasta el 2,8%, un importante contraste con el 8,1% estimado del 2021, y menos optimista que lo previsto en abril, que se ubicó entre el 4% y el 5%.
En la potencia asiática el desempeño económico se deterioró desde el segundo trimestre de 2022. Así, el PIB pasó de crecer un 4,8% interanual en el primer trimestre a hacerlo tan solo un 0,4% en el segundo, y presentó una contracción de 2,6% en la comparación intertrimestral.
Entre los factores que incidieron, mencionados por el BM en su informe, se encuentra la «debilidad» del sector inmobiliario, afectado por las limitaciones impuestas por Beijing para tratar de contener el creciente problema de endeudamiento de múltiples promotoras, que durante años acumularon pasivo al financiarse vía apalancamiento.
Esta disminución del dinamismo económico podría impactar negativamente en el comercio global.


