Durante la conferencia “Lide Brazil”, celebrada el viernes pasado en Londres, autoridades del Brasil lo presentaron como destino para la inversión extranjera.
El pasado año los precios de las materias primas y la independencia de Banco Central del Brasil (BCB) habrían atraído a inversionistas. Si bien el FMI pronostica que el vecino país crecería solo 0,9% en el 2023, dichos factores sumados al nuevo marco fiscal presentado por el Presidente Lula al Congreso, serían los principales atractivos para los inversionistas.
La propuesta de reforma fiscal pretende sanear las cuentas públicas al limitar el aumento del gasto público al 70% de la suba de la recaudación anual, disipando de esta manera dudas sobre el aumento del déficit fiscal que se podría dar por los gastos sociales que pretende implementar el gobierno de Lula.
Habría que considerar que esta regla condiciona al gobierno a aumentar sus ingresos de forma significativa para hacer frente a las inversiones y gastos, lo que podría verse limitado mientras las tasas de interés sigan en sus máximos en 6 años

