La desigualdad de ingresos aumentó en el 2022 5,1% respecto al año previo, ubicando al índice de Gini del país en 0,453. Este nivel también es mayor en 3,7% al del año 2020, periodo de pandemia.
El índice Gini mide el nivel de concentración en la distribución de ingresos de la población en un rango del 0 a 1, donde 1 implica la mayor desigualdad. El nivel más alto se registró en el 2002 (0,573).
Por área de residencia, en la zona rural el indicador es mayor al del nivel país, pasó de 0,426 a 0,475, lo que representa un incremento de 11,5% interanual. El Gini del área urbana se situó en 0,423, aumentando 2,4% interanual. Esto reflejaría el mayor efecto negativo de la sequía en las oportunidades del área rural.
En ese contexto, el 51,3% de los ingresos totales producidos en el país se concentran en el 20% de la población más rica, mientras que el 20% más pobre percibe el 4,8%, según el INE.
La desigualdad de ingresos limita las oportunidades, por tanto, tiene implicancias en el desarrollo económico y el bienestar de la sociedad.


