El índice de confianza del consumidor de Estados Unidos (EE.UU.), elaborado por el Conference Board, cayó de 92,2 puntos en junio a 90,8 puntos en julio, reflejando que los hogares mantienen una percepción cautelosa sobre la evolución de la economía.
Entre sus componentes, el índice de situación actual (ISA) pasó de 118,5 a 114,9 puntos, su tercera caída consecutiva, debido a una evaluación menos favorable de las condiciones empresariales y del mercado laboral.
En tanto, el índice de expectativas (IEE) se mantuvo en 74,7 puntos, por debajo del umbral históricamente asociado con un mayor riesgo de recesión. Si bien las perspectivas sobre el empleo mostraron una leve mejora, las expectativas respecto a los ingresos de los hogares se debilitaron.
Los resultados sugieren que el consumo privado podría perder dinamismo en los próximos meses, lo que significaría un menor impulso para la economía de EE.UU. Para las empresas, este escenario refuerza la necesidad de monitorear la evolución de la demanda, el mercado laboral y las decisiones de política monetaria.


