En la última década, el sector energético ha experimentado una transformación hacia tendencias más inoportunas como la descarbonización, descentralización y la digitalización, creando una transición energética que genera un gran impacto en la industria energética a nivel global.
Según la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA), en la región de América Latina y el Caribe (ALC), una cuarta parte del total de la energía primaria proviene de fuentes renovable, principalmente de recursos hidroeléctricos convencionales, que hacen que ALC sea uno de los mercados más dinámicos en el sector.
Considerando el informe “Análisis de brechas y oportunidades de innovación en el sector energético” elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en Paraguay, dadas las altas capacidades de generación hidroeléctrica, la energía eléctrica generada es casi exclusivamente hidráulica, esto es gracias a la producción de las centrales hidroeléctricas binacionales.
Sin embargo, el índice agregado de innovación, que se mide contra el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, de Paraguay y Panamá muestran un índice muy bajo, mientras que países como Chile y Brasil muestran un índice más innovador, lo que demuestra un mayor interés en el crecimiento de la industria.
Según el informe, Paraguay está desarrollando a nivel industrial el llamado Sistema de Almacenamiento de Energía inteligente, que propone desarrollar proyectos con la tecnología de baterías de sodio, además, se está dando la actualización del mapa de agua, energía solar y eólica, lo que ayudará al desarrollo de proyectos renovables no hidroeléctricos a pequeña y gran escala.
Por otra parte, Paraguay se encuentra en el grupo de países rezagados de ALC, lo que se explica considerando la falta de adopción en las tecnologías habilitadoras, donde solo se encontró un proyecto que involucraba analítica avanzada. Así también, el país tiene una alta adopción de vehículos eléctricos y la infraestructura de carga para ellos, sin embargo, necesita mejorar el sistema de almacenamiento a gran escala y el despliegue de generadores de energía renovable no hídrica.
FUENTE: BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO (BID)
