El conflicto en Oriente Medio se ha convertido en un factor determinante para la economía mundial, afectando en especial a los precios de la energía y de materias primas. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) entre febrero y mayo de 2026 se produjeron aumentos de precios de productos como el gas (80,8%), el petróleo WTI (37,9%), el Brent (30%) y la urea (25%).
En este contexto, la organización proyecta que el crecimiento mundial disminuirá del 3,4% en 2025 al 2,8% en 2026, con una leve recuperación al 3,1 % en 2027. Los elevados costos energéticos afectarán principalmente a los países importadores de energía, mientras que la incertidumbre del conflicto y el temor a posibles interrupciones en el suministro debiliten la confianza de consumidores e inversores.
Así también, prevé un aumento de 0,4 p.p de la inflación en 2026 y 1,3 p.p en 2027, lo que reduciría el poder adquisitivo de los hogares y contribuiría a la desaceleración del crecimiento, por lo que los bancos centrales deberán actuar con cautela para contener la inflación sin perjudicar la actividad económica.


